lunes, 30 de agosto de 2010

Resultados del análisis 2010 al ADN del cráneo Starchild

El cráneo del Starchild o niño de las estrellas es a simple vista deforme, con las cuencas de los ojos muy pronunciadas, sin apenas puente óseo que sujetara su reducida nariz y con la parte posterior de la estructura, el hueso occipital y el parietal, planos, sin la concavidad que presenta una cabeza humana normal.

El grosor del hueso es mucho más fino que el de un cráneo normal, pero la dureza, según las investigaciones llevadas cabo por el norteamericano Lloyd Pye, es dos veces mayor, «algo totalmente inusual, y no humano». Pero el aspecto de la calavera no es lo único que Pye alega para asegurar que la famosa calavera es un híbrido entre humano y alien. «El aspecto es un punto importante, pero muchos científicos alegan que tan solo es un niño que nació con una deformación congénita, pero cuando nos hemos puesto a analizar el ADN hemos encontrado que una parte importante es imposible de recuperar», explica el científico que custodia ahora el cráneo y que guarda celosamente en la caja fuerte de un banco de Texas.

Las últimas pruebas realizadas en un laboratorio de los Estados Unidos del que, por seguridad, según explica, no puede desvelar el nombre, han sacado a la luz que no son dos, como creían hasta el momento, sino tres los seres implicados en la concepción del niño de las estrellas, «hemos podido averiguar que hay una parte del niño que es humana, por el lado materno, y dos partes más que no lo son y proceden de dos seres distintos», señala Pye. «Mi» teoría, dice con cautela, porque es consciente de que no tiene pruebas científicas irrefutables que avalen sus palabras, es que hace 900 años, fecha de la que data el cráneo en cuestión, al menos un alienígena vino a la tierra e introdujo en una mujer esperma extraterrestre, «pero no pudieron copular, porque no tienen los mismos órganos genitales, así que lo más probable es que se concibiera mediante ingeniería genética», afirma el investigador.

Nuevos resultados del análisis al ADN de un cráneo de 900 años de antigüedad, comúnmente conocido como Starchild. Se logra determinar genéticamente que un porcentaje del ADN extraído de su hueso, no es terrestre.



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